
Don Mario, el almacenero, no hace más que pensar en Nona Vina,
día y noche..su gran amor por ella, lo ha llevado a la decepción una
y otra ves, sabiendo que este amor es casi imposible,,ya que Vina
prometió no enamorarse nunca más en su vida. Todos los días
maneja su negocio, con la esperanza que algún día pueda tener
en sus brasos a aquella damisela que alimenta sus sueños diariamente.
Desde su almacen la contempla vivamente y le hace llegar regalitos
de forma silenciosa y misteriosa...


